El Cambio Climático como política de salud pública

“Este artículo es una publicación original realizada en el Blog Infraestructura Verde del Sumplemento Ojo al Clima del Semanario Universidad, del 22 agosto del 2018”

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Los efectos del cambio climático están estrechamente entrelazados con la salud: La Organización Mundial de la Salud estima que nueve de cada diez personas de todo el mundo respiran aire contaminado en interiores y exteriores principalmente proveniente de las emisiones del transporte basado en combustibles fósiles; y que mueren cada año unos 7 millones de personas por esta causa.

A lo anterior, hay que agregarle el impacto de los desastres naturales relacionados con el clima; efectos negativos en los rendimientos de los cultivos y la seguridad alimentaria; y patrones cambiantes de enfermedades transmitidas por vectores; a la configuración de los determinantes sociales y ambientales de la salud.

Grafico Contaminación aire

En un país como Costa Rica con una infraestructura de movilidad colapsada y con un crecimiento de población urbana que se espera alcance el 87% en 2030; que prácticamente se duplique para el 2040 el porcentaje de población entre los 65 y 100 años y que hoy alcanza a 8 de cada 10 costarricenses es de esperarse que aparezcan una gran cantidad de implicaciones para la salud de los habitantes urbanos, si el país no empieza a mirar con detenimiento de que en realidad la necesidad de una legislación sobre cambio climático debería ser traducida en una política de salud pública de cambio climático.

Grafico 65 años

El informe sobre calidad del aire del Área Metropolitana del año 2017 brinda datos sobre al material particulado con diámetro menor a 10 μm (micrómetros, es decir la milésima parte de un milímetro). Esa información permite observar las concentraciones de partículas sólidas o líquidas de polvo, cenizas, hollín, partículas metálicas, entre otras, llamadas PM10. La investigación muestra que en las áreas industriales y comerciales de alto flujo vehicular se presentan concentraciones significativamente superiores de PM10 (49 – 31 μg/m3) a las registradas en zonas residenciales y comerciales de bajo flujo vehicular (23-26 μg/m3).

Además, las mediciones de dióxido de nitrógeno en los cantones de San José y Belén, mostraron que en al menos 13 sitios en San José y 5 en Belén presentaron valores mayores que 40 μg/m3. Se trata de concentraciones mayores al valor anual recomendado por la Organización Mundial de la Salud para este gas, con excedentes de hasta un 55% del límite.

“Al menos 13 sitios en San José y 5 en Belén presentaron valores mayores que las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud para este gas, con excedentes de hasta un 55% del límite”

En 2016 un estudio sobre la variable económica en la reducción de la contaminación del aire en la salud en la Gran Área Metropolitana, concluyó que casi la totalidad de los distritos del área urbana de San José cumple con los estándares de calidad del aire establecidos por el Ministerio de Salud de Costa Rica y por la Unión Europea (50 μg/m3 y 40 μg/m3 de PM10 anual, respectivamente), pero no con los de la OMS (20 μg/m3 de PM10 anual).

No obstante, si se pusiera en marcha un plan de mejora de calidad del aire en la GAM para que cumpla con la normativa de la OMS evitaría un total de 229 muertes anuales, el 3,5% del total para los mayores de 30 años. Además, esto representaría en promedio una mejora en el bienestar equivalente de US$ 185,5 millones, anualmente. Adicionalmente, el estudio menciona que se podría evitar hasta 563 casos de bronquitis crónica en adultos al año, con un beneficio económico promedio anual de US$ 17,3 millones, 4.508 crisis asmáticas en adultos por año y 2.571 en niños, con un beneficio económico promedio anual conjunto de US$ 55 millones.

“Si se pusiera en marcha un plan de mejora de calidad del aire en la GAM para que cumpla con la normativa de la OMS evitaría un total de 229 muertes anuales”

Los datos con que cuenta hasta ahora el país sobre contaminación atmosférica en la GAM deberían utilizarse para informar las políticas a fin de respaldar soluciones intersectoriales para el transporte, el uso de la tierra, la vivienda urbana y la infraestructura energética con una participación predominante de los Municipios Urbanos. En este contexto, la salud debería ser la principal prioridad para los planificadores urbanos, tomando en cuenta que más del 70% de la población del país vive en ciudades con el agravante de que si no tomamos en cuenta el calentamiento de estas provocada por el calentamiento global estaríamos frente a impactos económicos producidos por la urbanización a través de la denominada isla de calor que serían 2.6 veces mayores a aquellos que se obtendrían midiendo únicamente el cambio climático global.

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El segundo aspecto está relacionado con el calentamiento de las ciudades y la probable aparición de olas de calor en las ciudades Centroamericanas en un futuro cercano, según el último informe sobre cambio climático del IPCC.

Las olas de calor representan en la actualidad una preocupación considerable para la vida humana ya que cuando estas se producen se puede llegar a condiciones donde se excede la capacidad del cuerpo para expulsar el calor, pudiendo amenazarse la vida mediante el proceso de la hipertermia. Numerosos casos como la ola de calor europea de 2003 -cuando 70,000 personas murieron en una ola de calor de dos semanas- o la ola de calor de Moscú de 2010 -cuando 10,000 personas murieron en una ola de calor de dos meses-, son algunos ejemplos asombrosos del riesgo a la vida que representan las olas de calor.

Un artículo publicado a mediados del 2017 evaluó las condiciones climáticas en 164 ciudades alrededor del mundo. La investigación estimó el umbral común de temperatura y humedad más allá del cual las condiciones se tornan mortales. A partir de eso, los investigadores observaron el número de días en un año en que las condiciones de temperatura y de humedad superaban ese umbral, según los escenarios de cambio climático.

Aplicando los escenarios anteriores a Costa Rica se obtiene que al año 2050 podrían alcanzarse 136 días de calor mortal en la GAM  bajo un escenario RCP45  (es decir, un escenario en el que el mundo logre alcanzar una reducción de gases de efecto invernadero antes de 2050) mientras que en regiones como Guanacaste podrían alcanzarse 238 días y en la zona Sur 213 días.

“Costa Rica podría alcanzar 136 días de calor mortal en el 2050 en un escenario levemente positivo en el que el mundo logre alcanzar una reducción de gases de efecto invernadero antes de 2050”

En una situación más crítica bajo un escenario RCP85 (en el que los seres humanos continuaremos con altas emisiones de gases de efecto invernadero) los valores podría llegar a 172 días de calor mortal en la GAM, 256 días en la región de Guanacaste y 263 días en la región Sur del país, prácticamente más de la mitad de días del año.

La discusión de una legislación de cambio climático en el país debe pasar primero por una reflexión sobre la relación de este y la salud pública para poder maximizar los beneficios para la salud principalmente de la población urbana. La cooperación y el intercambio de objetivos, metas y medidas en diversos sectores respaldarán una acción eficaz sobre el cambio climático, especialmente la contaminación ambiental.

La discusión sobre legislación del Cambio Climático juega un papel importante en el país y podría actuar como un faro para informar los resultados nacionales dentro del marco del Acuerdo de París. A su vez los profesionales de la salud tienen la responsabilidad de influir y contribuir a las políticas de cambio climático a nivel local y nacional que demuestren su compromiso con la salud pública, ya que esto definirá la forma en que la sociedad Costarricense tomará forma en nuestro mundo el futuro.

Enlace blog original: https://ojoalclima.com/entrada_blog/el-cambio-climatico-como-politica-de-salud-publica/

Urbanización transformaría San José en una isla de calor, ¿qué podemos hacer?

Artículo de opinión publicado en Ojo al Clima el 25 de octubre  del 2017 en el Blog Infraestructura verde

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En los últimos años Costa Rica ha sufrido un proceso de urbanización en el cuál el porcentaje de población urbana pasó de representar un 59,0% en el año 2000, a un 72,8% en el 2011. En otras palabras, actualmente  residen en zonas urbanas 7 de cada 10 habitantes del país. Si a esto le añadimos que, en promedio, la temperatura en la ciudad de San José se ha incrementado en 1.60 °C desde 1960 estamos frente a  ciudades candidatas a sufrir el efecto de islas de calor por el calentamiento.

El denominado «efecto de la isla de calor urbano» consiste en aumentos locales de temperatura que se presentan en las ciudades. Estos aumentos  consisten en la dificultad de que el calor se disipe en horas nocturnas producto de la acumulación del calor por la inmensa mole de cemento y del asfalto.

El efecto provoca que los edificios y las carreteras desprendan por la noche el calor acumulado durante el día generando, entre otras cosas, una elevación de las temperaturas nocturnas y un cambio en los vientos locales que, además,  puede terminar en una mayor demanda de energía por ser cada vez la ciudad más calurosa.

A lo anterior debemos agregarle las advertencias del último informe del IPCC que dice, sobre una base de confianza alta, que en la región centroamericana el fenómeno Niño-Oscilación del Sur (ENOS) seguirá siendo el modo dominante de la variabilidad climática natural en el siglo XXI y que es probable que aparezcan episodios de ondas de calor sin antecedentes históricos hasta ahora en la región, además  de una señal con alta certidumbre en reducción fuerte en la disponibilidad de agua, frecuencia de sequías y episodios de precipitaciones extremas, lo que comprometería más el bienestar humano en las ciudades.

Debido a la alteración de las superficies donde se ha reemplazado a la vegetación natural, las áreas urbanas enfrentan mayores tasas y volumen de escorrentía superficial, e impactos de islas de calor urbano.

Fuera de Costa Rica

En el Reino Unido se  ha demostrado que la adición de cobertura verde en los ambientes urbanos  tiene el potencial de reducir la escorrentía durante los eventos de lluvia extremos. Por ejemplo, mientras la temperatura superficial máxima de los bosques urbanos fue de 18.4°C, los centros urbanos con la menor cobertura arbórea llegaron a reportar temperaturas superficiales máximas de  31.2°C.

En Nueva Jersey, Estados Unidos, se mostró que los árboles urbanos reducen los impactos en la salud provenientes de las islas de calor (resultantes del estrés térmico y la contaminación del aire) y también reducen el consumo de energía por el menor uso del aire acondicionado. Los árboles grandes y maduros tienden a ser particularmente eficaces, ya que poseen mayor cobertura de copa y área de sombra. Eso  ha reducido las temperaturas en rangos de 2,7-3,3 °C con relación a las que no tienen árboles. En el verano en la ciudad de New York la diferencia entre la zona rural y el centro de la ciudad puede ser de 2 a 3 °C. En la Ciudad de Tokio y en Moscú se ha registrado diferenciales de hasta 12 °C.

En Tahoua y Zinder, Níger, los bosques y los árboles han demostrado minimizar el clima adverso en áreas urbanas a través de la regulación del microclima y las aguas pluviales. En otro estudio, se observaron temperaturas más altas en las áreas comerciales e industriales de Enugu, Nigeria, que en las áreas con bosques. En Latinoamérica en la ciudad de Sao Paulo, la diferencia de las temperaturas ambientales en la ciudad pueden variar  hasta en  10 °C, en la ciudad de Caracas se han documentado anomalías de temperatura ambiental también en el rango de los 10 °C y en Mexicali, México la diferencia máxima entre la ciudad y  sus alrededores ocurre en invierno con un valor de 5.7 °C.

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Qué podemos hacer

“Requerimos tener visiones muy amplias, más allá de lo que llamamos corredores biológicos interurbanos para pasar a pensar en términos de sistemas de paisaje rural-urbano más amplios”

Los pocos estudios sobre el papel de los bosques y los árboles en la adaptación urbana a la variabilidad y el cambio climático se han realizado principalmente en los países desarrollados mientras que en los países en desarrollo se hace necesario tomar en  consideración la adaptación al cambio climático en la planificación del uso de la tierra urbana y la evaluación de los beneficios de los ecosistemas. Esto debería además tomar en cuenta los desafíos particulares de adaptación relacionados con la falta de infraestructura “gris” (por ejemplo, los drenajes), la destrucción en gran escala de la infraestructura “verde” (por ejemplo, los bosques y humedales) y las cuestiones de capacidad vinculadas con la pobreza y la alta concentración de personas en zonas de alto riesgo como los barrios marginales.

La introducción de medidas de adaptación al cambio climático dentro de las ciudades plantea preocupaciones adicionales ya que los espacios verdes urbanos pueden desviar los recursos naturales de otros usos: por ejemplo, el agua puede ser necesaria para mantener los árboles en detrimento de otros usuarios durante el racionamiento del agua en tiempos de sequía. Otras preocupaciones importantes están relacionadas con los costos de oportunidad, de la expansión urbana. En general, los costos asociados con los bosques urbanos han sido descuidados tanto en la ciencia como en la planificación urbana. Muchas de las plantaciones de árboles proyectadas en escenarios óptimos de planificación del uso urbano son propiedad privada, incurriendo en costos para los propietarios, los barrios afluentes del centro urbano tienen poco espacio disponible y fondos limitados para la plantación de árboles.

Requerimos en nuestras zonas urbanas tener visiones muy amplias, más allá de lo que hoy llamamos corredores biológicos interurbanos para pasar a pensar en términos de sistemas de paisaje rural-urbano más amplios creando lo que llamamos redes naturales que podrían mejorar los beneficios generales de la adaptación al cambio climático en las ciudades donde se trabaje en sistemas verdes a tres niveles: regional (a través de zonas forestales naturales y seminaturales, y cinturones de amortiguación), ciudad (por medio de corredores ribereños, parques y corredores verdes) y vecindarios (a partir de extensiones verdes, vías verdes y verticales).

Aún con los desafíos que se plantean los bosques y árboles urbanos deben de introducirse con mayor intensidad en las áreas urbanas ya que pueden proporcionar sombreado, enfriamiento por evaporación,  servicios de interceptación, almacenamiento e infiltración de aguas pluviales en las ciudades, de esta manera pueden desempeñar un papel importante en la adaptación urbana a la variabilidad climática y al cambio climático y hacer nuestras vidas más agradables en las ciudades.

La próxima década seria crucial para alcanzar los objetivos del Acuerdo de Paris

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En un artículo recientemente publicado en Nature Communications se advierte sobre los esfuerzos que se deben hacer en la próxima década para aproximarse a lo establecido en el histórico Acuerdo de París de limitar el aumento futuro de la temperatura media mundial por debajo de los 2 °C y proseguir los esfuerzos para limitar aún más el aumento medio a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales. Sin embargo, el tiempo y los detalles de estos esfuerzos se dejaron a cada país, lo que puede ralentizar el proceso de la toma de medidas concretas.

El dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera pueden reducirse básicamente de dos maneras: reduciendo nuestras emisiones o eliminándolas de la atmósfera, por ejemplo, a través de la captura por parte de las plantas, el océano y el suelo.

El estudio en mención demuestra que el sistema combinado de energía y uso de la tierra debería entregar cero emisiones antropogénicas netas antes del 2040 para asegurar el alcance de la meta de 1.5 °C para el año 2100. Esto implica que el consumo de combustibles fósiles probablemente tendría que reducirse a menos del 25% del suministro mundial de energía para 2100, en comparación con el 95% actual. Al mismo tiempo, el cambio en el uso de la tierra, tales como la deforestación, debe ser disminuido. Esto conduciría a una disminución del 42% de las emisiones acumuladas para finales del siglo, en comparación con un escenario normal.

Los resultados del estudio dan una amplia explicación del dióxido de carbono en nuestra atmósfera, de dónde viene y hacia dónde se dirige, tomando en cuenta no sólo las emisiones de combustibles fósiles, sino también la agricultura, el uso de la tierra, la producción de alimentos, la bioenergía y la absorción de carbono por parte de los ecosistemas naturales. Compara cuatro escenarios diferentes para el desarrollo energético futuro, con una gama de mezclas de energías renovables y fósiles. En un escenario de “alta renovación” en el que el viento, la energía solar y la bioenergía aumentan alrededor del 5% al ​​año, las emisiones netas podrían alcanzar su nivel máximo en 2022, según el estudio. Sin embargo, sin tecnologías de emisiones negativas sustanciales, esa vía aún conduciría a un aumento medio de la temperatura a nivel mundial de 2,5 ° C, perdiendo el objetivo del Acuerdo de París.

El escenario de alta energía renovable es ambicioso, pero no imposible -la producción global de energía renovable creció 2.6% entre 2013 y 2014, según la Agencia Internacional de Energía. En contraste, el estudio concluye que la dependencia continua de los combustibles fósiles (con tasas de crecimiento de las renovables entre el 2% y el 3% al año), causaría que las emisiones de carbono sólo alcanzaran su máximo al final del siglo, causando una temperatura global estimada de aumento de 3,5 ° C hacia el 2100. Esto quiere decir que no sólo la mezcla de energía importa, sino también la cantidad total de energía consumida.

Para enfrentar tales desafíos el reciente informe publicado por la Carbon Princing Leadership Colation 2016-2017 señala la necesidad de promover cambios paralelos en la economía global para alcanzar emisiones netas y mantener el aumento de la temperatura promedio global debajo de los 2°C entre los que se encuentran;

  • La descarbonización de la producción de electricidad; necesaria para estabilizar el cambio climático, mediante el uso de energía renovable u otras formas de energía cero-carbono
  • La promoción de la electrificación mediante el aumento del uso de energía generada libre de carbono o, al menos en una fase de transición, es necesaria para los combustibles más limpios o sin carbono, en los sectores de la vivienda, la industria y el transporte;
  • La mejora de la eficiencia, mediante la mejora de la eficiencia energética y la reducción de los residuos en todos los sectores (entre otros, la manufactura, los servicios, la agricultura, el consumo de alimentos, el consumo de energía residencial y la reducción de la congestión urbana) contribuye a reducir las emisiones y facilita la transición a emisiones netas-nulas;
  • Optimizar los paisajes, preservando y mejorando los sumideros naturales de carbono, mediante la creación de paisajes “respetuosos con el clima”, el manejo de los bosques y otros tipos de vegetación y suelos y los cambios en las prácticas agrícolas.

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Especies Globalmente Amenazadas en Costa Rica: 2016

banderaLa pérdida de biodiversidad es hoy día uno de los factores ambientales más críticos con una creciente evidencia de que las tasas actuales de extinción son las más altas de los registros históricos amenazando los valiosos servicios de los ecosistemas y con ello comprometiendo además el  bienestar humano(2). Esta pérdida en los últimos años es producto de una serie de presiones entre las que se encuentran; pérdida, degradación y fragmentación de hábitats naturales; sobreexplotación de los recursos biológicos; contaminación, en particular la acumulación de nutrientes tales como nitrógeno y fósforo en el medio ambiente;  los impactos de especies exóticas invasoras sobre los ecosistemas y los servicios que estos brindan a la gente;  el cambio climático y la acidificación de los océanos, asociados con la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera(1).

Estas amenazas han aumentado junto al aumento de la población humana, el cambio en sus patrones y tasas de consumo, con efectos aún difíciles de predecir. Estudios recientes demuestran que la tasa de extinción de los últimos siglos es 500 a 1.000 veces mayor que la extinción normal de especies a partir de la deducción del registro fósil(5 y 6).

Por otra parte con base a la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)  desde el año 1500 a la fecha se sabe que se han extinto 850 especies de animales o plantas  de las cuales 736 son especies animales y 114 plantas. Dentro de las especies de animales, destacan los gasterópodos o caracoles con la mayor cantidad conocida de especies extintas en la naturaleza (271), seguido más distantemente por aves con 139 especies y mamíferos con 74 especies extintas. Sin embargo, sin consideramos que el número de especies conocidas es sólo una proporción mínima de las especies que realmente vivirían sobre la Tierra, es seguro que la cantidad de especies extintas desde el año 1500 es mucho mayor, es decir, muchas especies se pueden haber extinguido sin siquiera haber sido conocidas(9).

En el último informe sobre el Planeta Vivo que basa su análisis en más de 3.000 especies de vertebrados (mamíferos, aves, peces, anfibios, reptiles) representando más de 14.000 poblaciones diferentes de todo el mundo encontró que el 58% de las especies de vertebrados  han disminuido en el período entre 1970 y 2012. A la vez los datos muestran que esta disminución está ocurriendo a una tasa anual del 2%, sin indicación de que se ralentice esta tasa. Según el informe, la amenaza más común a la disminución de las poblaciones es la pérdida y degradación del hábitat y la sobreexplotación (11).

Por otra parte más del 21% de las especies de las 391.000 especies de plantas vasculares del mundo conocidas por la ciencia están amenazadas, lo que significa que una de cada cinco especies está amenazada de la extinción. Lo anterior implica que las plantas están más amenazadas que las aves, tan amenazadas como los mamíferos pero no están tan amenazadas como los anfibios(4).

A nivel de la región latinoamericana el cambio en el uso de la tierra, incluida la degradación y fragmentación de los hábitats naturales, sigue siendo la amenaza más importante de pérdida de biodiversidad. Sobre la base de los últimos datos publicados en la Lista Roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), aproximadamente 831 especies en la región se consideran en riesgo, de las cuales al menos el 42 por ciento son anfibios, el 37 por ciento  mamíferos, 25 por ciento  aves y el 18 por ciento de las especies de reptiles(10).

ESPECIES AMENAZADAS EN COSTA RICA

En el ámbito Costarricense es difícil establecer las especies amenazadas actualmente en el país ya que desde el 2005 no es actualizado el listado de las especies catalogadas en peligro de extensión (Decreto No.32633) el cuál fue promulgado en 2005 y establece que 295 especies están en Peligro de Extinción y 1.284 especies tienen poblaciones amenazadas. El Decreto debió ser modificado por haber entrado en vigencia la nueva Ley de Vida Silvestre(3).

A finales del 2015 el Inventario Nacional Forestal publicó que en Costa Rica, existen aproximadamente 2.078 especies arbóreas lo que correspondería a un 20% del total de la flora mundial arbórea entre las que se documentaron en varios estratos incluyendo: 98 especies en el bosque de palmas, 893 en el bosque maduro, 904 en el bosque secundario, 166 en los pastos con árboles y 17 especies en manglares(7).

De las especies documentadas el inventario reporto haber encontrado 11 de las especies catalogadas como en peligro de extinción, 7 de las cuales están consideradas en el decreto ejecutivo 25700 (MINAE, 1997) como especies en veda. Estas especies fueron detectadas principalmente en el estrato Bosque Secundario con un 59% del total de la frecuencia. Las especies en peligro de extinción se distribuyen principalmente en la región Pacífico Norte y Valle Central con un 79% del total de la frecuencia, seguido por la región Pacífico Central y Pacífico Sur con un 12% del total, en la región Caribe Central y Caribe Sur prácticamente no se encontró especies en esta categoría(7).

De las 18 especies consideradas en peligro de extinción y vedadas, incluidas en el decreto ejecutivo 25700 (MINAE, 1997), 11 no fueron encontradas en el inventario lo que en alguna medida advierte el crítico estado de ellas, pudiendo pensarse incluso en que algunas de estas podrían estar ya casi extintas en Costa Rica. Las especies en esta condición son: Caryodaphnopsis burgeri, Cedrela fissilis, Copaifera camibar, Cordia gerascanthus, Couratari scottmorii, Guaiacum sanctum, Myroxylon balsamum, Paramachaerium gruberi, Parkia pendula, Podocarpus guatemalensis y Sclerolobium costarricense(7).

Partiendo de que en Costa Rica aún no se ha establecido un marco de trabajo que reporte y evalué el estado de las especies presentes en el país por parte de las autoridades competentes como seria el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) o la Comisión Nacional de Gestión de la Biodiversidad (CONAGEBIO), cada año el Estado de La Nación es quién realiza un reporte pero basándose en la Lista de las especies globalmente amenazadas conocida como la lista roja publicadas anualmente por la UICN(3).

A nivel global la UICN tiene en la lista roja un total de 3.884 especies con distribución en Costa Rica, de las cuáles 337 especies se encuentran en las categorías de más amenaza (en peligro crítico, en peligro, vulnerable). La figura 1 muestra el número de estas especies según el estado de amenaza.

En 1998 la lista roja reportaba 106 especies, diez años después (2008) reportaba 189 y en al año 2016 se reportan 337 especies lo que significa que en un período de 18 años hubo un incremento del 144% en las especies con distribución en Costa Rica que ingresaron a la lista roja (Figura 2). Aunque esto no necesariamente signifique que la especie esté amenazada en el país, si es importante considerar que la tendencia muestra a aumentar la amenaza a nivel global. El país sigue requiriendo su propia evaluación del estado de la biodiversidad desde el 2012(3).

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Al revisar las especies amenazadas por Reino y por categoría de la lista roja para el 2016 se observa que el reino con más especies amenazadas es el animalia donde la mayoría se encuentran en categoría de vulnerable al igual que en el reino plantae (Figura 3), lo que es similar con el dato global publicado por UICN en 2016  donde la mayoría de especies amenazadas son de fauna.

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Las especies de fauna amenazadas en Costa Rica están dominadas en número por los anfibios (61 especies ), peces (46 especies) y tiburones (14 especies) (Figura 4) lo que concuerda con lo reportado por UNEP(10) en 2016  para la región de Latinoamérica para el grupo de anfibios y para el caso de los peces concuerda con lo reportado por WWF(11) en 2016 que señala que entre el año 1970 y 2012 las especies de peces declinaron en un 81% debido a presiones como las represas, la contaminación, las especies acuáticas invasoras y las extracciones insostenibles de agua a nivel global.

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Es importante revisar más detenidamente el caso de los anfibios  ya que de las 61 especies amenazadas en Costa Rica el 74% se encuentran en las categorías En peligro crítico (23 especies) y En peligro (22 especies) lo que concuerda a lo reportado por Stuart et-al(8) que señalan que los anfibios son el grupo taxonómico más amenazado actualmente para la extinción y en donde las especies se mueven más rápido entre categorías de mayor riesgo de extinción.

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Finalmente revisamos  la relación de especies amenazadas con el número de especies descritas por grupo taxonómico al año 2014, concluyendo que en Costa Rica (Figura 6):

  • El grupo de los anfibios es el más amenazado
  • Los reptiles están tan amenazados como los peces
  • Los mamíferos están más amenazados que las aves
  • Las aves están más amenazadas que las plantas
  • En número de especies el grupo más amenazado son las plantas

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CONCLUSIONES

La pérdida de biodiversidad sigue a un ritmo acelerado producto de la continua demanda de recursos de manera insostenible, sumada a las desigualdades sociales, a una carencia de una compresión profunda de los sistemas naturales y a una necesidad de cambiar los modos de vida que nos encaminen hacia una sociedad que viva dentro de los límites planetarios. A la vez sigue pendiente la transición hacia una sociedad sostenible y a la necesidad de poner de relieve la importancia de aumentar la comprensión compartida de los vínculos entre la humanidad y la naturaleza para garantizar un futuro más sostenible.

En Costa Rica sigue pendiente la existencia de mecanismos oficiales que evalúen con frecuencia el estado de la biodiversidad en general y con mucho más importancia la evaluación periódica del estado de las especies consideradas amenazadas y en riesgo de extinción.

REFERENCIAS

  1.  (2014), Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica 4. Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica. Montreal, Canadá
  2. Ceballos, G., Ehrlich, P. R., Barnosky, A. D., García, A., Pringle, R. M., & Palmer, T. M. (2015). Accelerated modern human – induced species losses: entering the sixth mass extinction. Sciences Advances, Vol. 1, 1–5.
  3. Corrales L. (2016). Conservación, biodiversidad y zona marino costera de Costa Rica: Avances, cambios y desafíos. Ponencia Vigésimo segundo Informe Estado de La Nación en desarrollo Humano Sostenible. Programa Estado de La Nación. San José-Costa Rica
  4. (2016). State of the World`s Plants 2016. Royal Botanic Garden.
  5. Primack R, R Rozzi, P Feinsinger, R Dirzo y F Massardo. (2001). Fundamentos de conservación biológica Perspectivas Latinoamericanas. Ciudad de México-México
  6. Primack R. (2014). Essentials of conservation biology. Sinauer Associates Inc., MassachusettsUSA.
  7. REDD/CCAD-GIZ – SINAC. (2015). Inventario Nacional Forestal de Costa Rica 2014-2015. Resultados y Caracterización de los Recursos Preparado por: Emanuelli, P., Milla, F., Duarte, E., Emanuelli, J., Jiménez, A. y Chavarría, M.I. Programa Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal en Centroamérica y la República Dominicana (REDD/CCAD/GIZ) y Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) Costa Rica. San José, Costa Rica. 380 p.
  8. Stuart, S.N., Hoffmann, M., Chanson, J.S., Cox, N.A., Berridge, R.J., Ramani, P., and Young, B.E. (eds.) (2008). Threatened Amphibians of the World. Lynx Edicions, Barcelona, Spain; IUCN, Gland, Switzerland; and Conservation International, Arlington, Virginia, USA.
  9. UICN (2016). The IUCN Red List of Threatened Species. Version 2016-2. <http://www.iucnredlist.org>. Consultado 4 octubre 2016
  10. (2016). GEO-6 Regional Assessment for Latin America and the Caribbean. Nairobi, Kenia: United Nations Environment Programme (UNEP)
  11. (2016). Informe Planeta Vivo 2016. Riesgo y resiliencia en el Antropoceno. WWW International, Gland, Suiza.

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Memorias de como iniciaron los Parques Nacionales en Costa Rica: Episodio Quinto. Anécdotas de todo en el sistema

Lluvioso

Encendemos la grabadora para escuchar en palabras de Don Álvaro Ugalde más anécdotas del sistema:

El cambio de Gobierno de Daniel Oduber a Rodrigo Carazo fue un poco novelesco. Uno de los incidentes que se sucedieron justamente durante este cambio de mandatarios fue la muerte de los venados cola blanca del Zoológico Simón Bolívar. Los venados se mataron en Febrero de 1979 y las elecciones fueron ese mismo mes. En Febrero 21 de 1978, los encabezados del periódico La Nación informaban de la matanza de los venados.

El escándalo exploto luego de las elecciones, cuando Don Daniel aún era presidente. La oposición llevo el conflicto a las altas esferas políticas con el fin de perjudicar al presidente Daniel Oduber, sin embargo, el escándalo término en mi escritorio. Yo no permití que ese hecho se usara políticamente para manchar la labor tan valiosa que Don Daniel había cumplido en materia de conservación.

Como marco de fondo, recuerdo que se había adquirido una finca en Santa Ana, comprada a la familia Ross en 2 millones de colones. Guido Sáenz había sido nombrado como ministro de cultura durante el Gobierno de Don Daniel. En 1977, el congreso había pasado una Ley para la creación de un Jardín Botánico dentro del Zoológico Simón Bolívar y Guido obtuvo fondos para la compra de plantas que sembró dentro del zoológico. Él me había pedido que saliera del zoológico, porque algunos de los venados sueltos estaban estropeando sus plantas, sin embargo, nosotros no teníamos fondos para trasladarnos del Zoológico en Barrio Amón a la finca de Santa Ana recién adquirida. Para solucionar el conflicto, solicité que capturaran los venados con redes y anestésicos, sin embargo no se pudo. Lo intentamos por más de un año, hasta que al final no tuve otra opción que ordenar que los eliminaran.

Esa decisión me condujo a un largo juicio de año y medio, en el que se me acuso de daños agravados contra la propiedad del Estado. Si resultaba culpable, me iba a prisión por 3 a 6 años, pero dichosamente salí libre. Gracias a mis testigos, logre probar que por más que trate de capturar a los venados vivos, me fue imposible y que el gobierno me había asignado la difícil tarea de proteger dos proyectos antagónicos en la misma propiedad y sin fondos para ejecutar las acciones.

La vida da sorpresas; a veces es una de cal y a veces otra de arena. En Julio 25 de 1983, gracias a la labor que Mario Boza y yo realizamos al construir el sistema de Parques Nacionales de Costa Rica, fuimos elegidos ganadores del premio a la conservación de la vida silvestre denominado J. Paul Getty. Esta es la máxima condecoración que un centroamericano había recibido en materia de conservación. A este han seguido muchos otros reconocimientos al país, a los presidentes y a muchas otras personas e instituciones.

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Regresando a la Península de Osa, que por razones históricas, siempre ha sido considerada como una Siberia para muchos funcionarios del servicio de Parques Nacionales. Allá iban a dar los mal portados o los que realmente quieren sacrificarse. Por una u otra razón, yo siempre me he mantenido cerca de Osa. Durante un tiempo, luego de que yo salí del Sistema de Parques, se inventó el concepto de comisionado, concepto que realmente no ha funcionado. La idea giraba en torno a que cada área tendría un comisionado nacional y uno internacional. De hecho este concepto está legalizado en la Ley de Biodiversidad. Los Comisionados eran, y deben ser, como padrinos, personas de renombre, de poder, etc., que se mantengan preocupados por la salud de ese su Parque asignado. A mí me pidieron que fuera el Comisionado Nacional para Corcovado y a Thomas Lovejoy, se le asignara el título de Comisionado Internacional. Siempre asumí que ser el comisionado significa informarse e informar qué está pasando en el sitio, dar la voz de alarma y buscar recursos económicos.

La década de los 80´s, marco el inicio de un movimiento conservacionista que buscaba soluciones ante la inflación de la que fuimos víctimas durante los primeros 6 años de la década. Muchas de las 26 organizaciones de ayuda internacional tales como CIDA de Canadá, DANIDA de Finlandia, GTZ de Alemania, FIINIDA de Finlandia, NORAD de Dinamarca y ODA de Inglaterra, donaron dineros a Costa Rica, con énfasis en proyectos de conservación. Además de estas organizaciones, muchas organizaciones conservacionistas apoyaron a nuestro país durante la crisis. Esta nueva fuente de ingresos, abrió la necesidad para el establecimiento de la Fundación de Parques Nacionales (FPN), institución a la cual le correspondería la administración de las contribuciones internacionales. Presidida por Mario Boza, la Fundación nace en 1979. La respuesta de la FPN ante la crisis económica fue lanzar una campaña de recaudación de $5.5 en un periodo de 5 años. Esta campaña se convirtió en la prioridad # 1 de la Fundación y gracias al esfuerzo nacional e Internacional, la cifra fue conseguida en 1986, en menos tiempo de lo inicialmente estimado.

Yo fungía de director de parques nacionales en Abril de 1986, cuando asumía la presidencia Don Oscar Arias y Don Álvaro Umaña era nombrado Ministro de Ambiente. Me sentía estresado de los continuos conflictos que este trabajo atrae, y básicamente renuncié al puesto de Director de Parques Nacionales por varias razones. Estaba sumamente cansado, ya que acabábamos de pasar por el desalojo de los oreros de Corcovado y además estaba políticamente muy mal parado, no con Oscar o Don Álvaro, sino con el ex Ministro de la Presidencia que había quedado como ministro sin cartera, el Sr. Danilo Jiménez Vega, mi oponente principal durante la crisis de los oreros. Sentí que como represalia Don Danilo iba a enfocar sus cañones contra el Sistema de Parques Nacionales y entonces pensé que yo tenía que estar fuera del Servicio para librarlo de la reprimenda.

La crisis de los oreros nos enseñó algunas valiosas lecciones, una de ellas fue que las áreas de amortiguamiento que rodean las Áreas Silvestres, son tan valiosas como los ecosistemas con categoría de protección estricta. La experiencia fue la chispa que encendió la idea para crear una fundación privada que recaudara fondos sin tener intervención gubernamental. La idea era que dicha fundación adquiriera tierras para conservación y promoviera programas de educación ambiental y el concepto del desarrollo sostenible. Con ese fin nació la Fundación Neotrópica.

No había pasado mucho tiempo de mi salida, cuando el World Wild Life primero y luego The Nature Conservancy, me becaron para que no buscara otro trabajo y funcionara como Director Ejecutivo de la Fundación de Parques Nacionales, cuyas labores incluían recaudación de fondos para la consolidación del Sistema de Parques Nacionales. Luego en 1988 trabaje de guía con Michael Kaye y su empresa “Costa Rica Expeditions” pionera en el campo del turismo ecológico. Aquí, la vida me presentó la oportunidad de ver los Parques Nacionales con los ojos de un usuario.

En los años de la Administración de Don Oscar Arias se impulsaron iniciativas tales como el mecanismo financiero conocido como canje de deuda por naturaleza. En este periodo, en materia de conservación, el poder descansaba en el Ministro Álvaro Umaña. Esta fue la era en que la Administración de las Áreas Protegidas fue reestructurada y ocurre el nacimiento de las Unidades Regionales de Conservación (URC). Las URC formaban parte de una estrategia de desarrollo sostenible que no solo incluía las Áreas Silvestres Protegidas, sino también el agro-paisaje a su alrededor.

En 1989 entré a trabajar nuevamente al MIRENEM con Mario Boza como Viceministro. Trabaje un año en la apertura de una Oficina de Cooperación Internacional y luego asumí nuevamente la Dirección del Servicio de parques en 1991. En 1993, Mario salió y yo volví a salir para trabajar con el PNUD. De 1993 a 1995 trabaje como coordinador del programa de pequeñas donaciones del GEF y en 1995 participe en la elaboración de una propuesta de la fundación de parques a CR-USA para iniciar una campaña de recaudación de fondos para Corcovado, la cual fue aprobada. La Fundación CR-USA a través de la Fundación de Parques Nacionales, garantizó el pago de mi salario.

Ese año termino en fracaso por conflictos con la Ministra del Ambiente. Yo renuncie y me fui a trabajar como guía de turismo. Luego Carlos Manuel Rodríguez me llamo al CATIE y estando allí, CR-USA me volvió a contratar como oficial ambiental y para darle continuidad al proyecto de Osa. Se armó un nuevo proyecto y CR-USA me contrató como Director de la Campaña y luego, por acuerdo con el Ministro, como director del Área de Conservación Osa, desde febrero del 2004.

La Campana de Osa, fue un proyecto de colaboración internacional entre The Nature Conservancy (TNC), Conservación Internacional (CI), (Fundación Costa Rica-Estados Unidos (CR-USA) y el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), para la recolección de fondos destinados a proyectos de conservación de la biodiversidad en el Área de Conservación Osa. El proyecto pretendía recaudar más de $30 millones de dólares para un fondo patrimonial para las áreas protegidas, la compra de tierras privadas dentro de áreas protegidas, crear corredores biológicos y trabajar con comunidades, organizaciones locales y privadas y propietarios, en la conservación de la biodiversidad de ACOSA.

Los parques nacionales de Costa Rica fueron creados, mantenidos, mejorados y expandidos gracias a que la mayoría de los costarricenses los consideran como parte del alma nacional y a que hemos aprendido a utilizarlos como parte de nuestra economía. Son la materia prima del ecoturismo. La motivación de los primeros creadores del sistema, fue un ejemplo que muchos otros continuarían y que es apoyada, no solo por mas costarricenses, sino por muchos otros amigos y amigas y organizaciones internacionales que han admirado nuestra visión y misión y que con su apoyo han garantizado el éxito de nuestros preciados parques nacionales.

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 Sáenz Y. (Sin publicar). Memorias de un Héroe Llamado Guarda Parques. San José-Costa Rica

Memorias de como iniciaron los Parques Nacionales en Costa Rica: Episodio cuarto. Salvando el Parque Nacional Corcovado

Corcovado

Encendemos la grabadora para escuchar en palabras de Don Álvaro Ugalde los inicios del Parque Nacional Corcovado:

Don Daniel Oduber se convirtió en el amigo más grande y poderoso que los Parques Nacionales han tenido. Le solicite a Daniel que creara una comisión para los Parques Nacionales y él quería crear una Comisión para los Recursos Naturales. Los miembros de la comisión fueron Oscar Arias, Fernando Zumbado, Pedro León, Eduardo Lizano, Armando Arauz, quien luego fue Vicepresidente de la república. Esta comisión, que me correspondió coordinar, presento al Presidente el proyecto de ley de creación del Instituto de Recursos Naturales (INDERENA). Esto era básicamente la transformación de la dirección general forestal en una institución autónoma. Desafortunadamente este proyecto no prosperó porque ya eran los últimos meses de la Administración Oduber-Quirós.

En este entonces llego una carta de un italiano dirigida a Don Daniel en donde este señor le informaba acerca de la importancia de conservación de la Península de Osa. Don Daniel me enseño la carta y nuevamente vi otra puerta que se abría e inmediatamente procedí a elaborar un presupuesto para salvar Corcovado.

El problema más grande que enfrentaba el Servicio de Parques Nacionales era re-ubicar a más de 150 familias de ocupantes que residían dentro del Parque. Algunos incluso estimaron que al menos 300 familias vivían dentro del parque. El presupuesto para indemnizar a estas familias se levantó rápidamente y el estimado ascendía a 1.5 millones de colones. Yo le presente este primer estudio al Presidente, sin embargo, cuando los cálculos se realizaron más minuciosamente, nos percatamos que el monto total ascendía a 12 millones. Estaba casi seguro que ese día iba a ser despedido. Aquí no tuve otra que volver a Don Daniel, con el rabo entre las piernas y confesarle que los números originales estaban muy por debajo de los reales. Daniel Oduber, un hombre de gran sabiduría, respondió con una frase célebre diciéndome: “Alvarito, dígame una cosa, cuánto cree usted que cueste Corcovado dentro de 50 años?” Así era Daniel, siempre contestaba con una pregunta o una broma que detrás llevaba todo un contexto. Nuevamente salí con vida… Ante la respuesta de Don Daniel los dos terminamos riéndonos y rápidamente le pregunte a donde podía ir a retirar el cheque de 12 millones de colones. Fue un momento que lo recuerdo con mucha nostalgia ya que Corcovado representa la joya del Sistema de Parques Nacionales de Costa Rica.

Más de la mitad de Corcovado le pertenecía al IDA y el resto, unas 16,000 hectáreas, estaban en manos de la compañía norteamericana Osa Productos Forestales, la cual mediante un canje de tierras en 1976, accedió a salir de Corcovado y tomar posesión de una parte de lo que actualmente se conoce como la Reserva Forestal de Golfo Dulce, la cual también fue creada durante el gobierno de Don Daniel. Los 12 millones aportados por el gobierno sirvieron para pagar las mejoras que los campesinos habían hecho dentro del Parque Nacional de Corcovado. Algunos de estos campesinos, se fueron de Osa, otros se trasladaron a una finca que adquirió el IDA para este fin, en el sector hoy conocido como Cañaza.

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Recuerdo que una vez, me contaron los Guardaparques de Santa Rosa en Guanacaste, que había llegado una rubia alborotera, ocupante de Puerto Rocha, entre San Pedrillo y Llorona en el Parque Nacional Corcovado. La rubia venia montada en un camión lleno de muebles y animales de granja y venia preguntando que donde estaba el Parque Nacional, porque en Osa le habían pagado bien y venía a ver si en Santa Rosa le pagaban otra vez. Afortunadamente allí mismo fue devuelta por los Guardaparques.

Don Daniel no solamente me ayudo a formar el sistema, sino también la institución. Cuando el preguntó que qué podía hacer por mí, al principio me moví con timidez, sin embargo, luego de comprender que sus palabras eran sinceras, me di cuenta del poder que me transfería el tener la firma del presidente, redactar algunos de sus discursos y su apoyo total. Durante el periodo de Gobierno de Don Daniel, se establecieron Parques Nacionales como Corcovado, La Reserva Biológica Isla del Caño, El Parque Nacional Rincón de la Vieja, La Reserva Biológica de Hitoy Cerere y Carara, La Reserva Forestal de Golfo Dulce y se firmó la ley del Parque Nacional de Tortuguero. Gracias a Daniel pasamos de 100 funcionarios a 400. El área destinada a Parques Nacionales aumento en un 2% del territorio nacional, lo cual sumado al 2.5% conquistado durante la tercera Administración de Don Pepe Figueres, nos colocaba en una posición prestigiosa a nivel mundial. Estas fueron las políticas iniciales que nos permitieron proteger una muestra aún más representativa de nuestra biodiversidad; y esto les dio al país y a don Daniel un gran prestigio internacional.

Episodio Quinto. Anécdotas de todo en el sistema

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Sáenz Y. (Sin publicar). Memorias de un Héroe Llamado Guarda Parques. San José-Costa Rica

Memorias de como iniciaron los Parques Nacionales en Costa Rica: Episodio tercero. Nace el Parque Nacional Santa Rosa

Santa Rosa

Encendemos la grabadora para escuchar en palabras de Don Álvaro Ugalde los inicios del Parque Nacional Santa Rosa:

Luego de regresar de los cursos teórico prácticos realizados en Estados Unidos, en Diciembre de 1969 conocí a Arthur “Tex” Hawkins, miembro voluntario del Cuerpo de Paz, quien formaba parte del departamento de pesca y vida silvestre dentro del MAG. Dicho Departamento no tenía una clara orientación conservacionista y su función era básicamente el control de proyectos de acuicultura y la entrega de licencias de cacería. Tex y yo comenzamos a trabajar juntos y redactamos una publicación para La Nación. El artículo era ilustrado con dibujos de la famosa pintora norteamericana Mary Paul, quien actualmente exporta sus obras a Estados Unidos y a Europa.

Posteriormente Tex y yo nos trasladamos para Santa Rosa en Guanacaste, ya que 10,000 hectáreas de la hacienda de Anastasio Somoza, dictador de Nicaragua, recién habían sido adquiridas por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) por 4 millones de colones, con el fin primordial de crear el Parque Nacional Santa Rosa. El área incluía un enorme rectángulo desde la carretera interamericana hasta el Océano Pacífico. Este fue el primer cuadrito de Santa Rosa, que paso de 10,000 has a 111,000 has del Área de Conservación Guanacaste de hoy. Para un análisis detallado de cómo ocurrió este proceso es interesante leer el libro “The Green Phoenix” de William Allen.

Al ingresar a Santa Rosa experimentamos la cruda realidad que se vivía. El primer problema  era que la parte baja de la hacienda, conocida como el Valle del Naranjo, que se le había comprado a Somoza, había sido invadida por 36 familias, previo a la creación del Parque y los últimos bosques altos de bajura que le quedaban a la hacienda, los estaban socolando para cortarlos. El segundo problema, era que el vecino Sr. Carlos Acosta había corrido la cerca dentro del Parque como 60 hectáreas para acceder a un ojo de agua y el tercer problema, las vacas del Señor Carlos Acosta y otros, pastaban libremente en el Parque.

El ICT había contratado un peón, pero el instituto no la estaba administrando y prácticamente tenía a Santa Rosa en abandono total. Lupo Espinosa, hijo del antiguo telegrafista de la Hacienda Santa Rosa era el trabajador contratado, quien junto con su esposa Juanita y sus hijos, algunos de ellos actualmente botánicos, vivían en la casona. Lupo me enseño la realidad de las 10,000 has en posesión del estado, sin manejo y con frentes de batalla por doquier. Tex y yo le escribimos a Mario Boza, (quien se encontraba en el seminario de parques nacionales en Estados Unidos) explicándole la situación y Mario reacciono con una carta excelente a los medios de comunicación. La Carta de Mario, describía en detalle como el primer parque establecido en el país estaba por desaparecer debido a unos pocos precaristas que estaban destruyendo la herencia natural de todos los costarricenses y de las futuras generaciones. La llama se encendió y se generó un escándalo a nivel nacional que al final tuvo repercusiones positivas para la consolidación del primer Parque Nacional de Costa Rica. Debido a la situación que prevalecía, yo asumí la administración ad honoren de Santa Rosa.

En aquel momento, el Servicio de Parques Nacionales era solamente un papel, con un jefe fuera del país y dos voluntarios promoviendo alborotos. La dirección general forestal, que apenas estaba naciendo me brindo vehículos para ingresar a Santa Rosa y de Diciembre a Mayo trabaje como voluntario para el sistema, constituyéndome en el primer voluntario nacional del Servicio de Parques Nacionales. El primer voluntario extranjero fue Tex.

Un día me fui a caballo hasta el Valle de Naranjo, sitio en el cual se encontraban los precaristas y les pedí café, el cual me sirvieron de mala manera. No iba armado y tenía apenas 22 años. Hablando con los señores y señoras, logramos entendernos y a menos de una hora de dialogar, ya estábamos haciendo negociaciones. Recuerdo haberle informado a los señores que Santa Rosa era Parque Nacional. Les explique en qué consistía dicha categoría de protección y luego procedí a informarles lo que la ley establecía, el porqué de mi presencia en el sitio y también les comente que el gobierno apoyaba mis acciones. Los precaristas quedaron convencidos de que ellos debían desalojar el parque y les prometí que yo les solucionaba el problema de tierras y que si yo no tenía éxito me iba.

Recuerdo haber tenido una reunión anecdótica con el Sr. Arnoldo Madriz, Director Forestal, Jefe de Mario Boza. En esta reunión yo le decía a don Arnoldo que si no se solucionaba la situación en Santa Rosa, había que hacer un escándalo y recuerdo que él aprobó el escándalo. “Claro que si Alvarito, tienes todo mi apoyo”. El semblante y carácter amable le cambiaron inmediatamente cuando le dije que el escándalo era contra él mismo, porque no estaba asumiendo responsabilidades ante el caos que representaba la invasión de terrenos del estado por parte de los precaristas, las vacas y los vecinos molestos. Los molinos impulsados por Don Arnoldo al final comenzaron a moler, despacio, pero seguro.

Sin embargo, luego de Mayo del 70, decidí buscar trabajo en la Universidad de Costa Rica, en el Centro de Estudios de Población (CESPO), cuyo trabajo consistía en entrevistar líderes en todo el país. Le comente a Mario que no podía seguir trabajando de voluntario y que iba a trabajar a CESPO. Mario movió algunas de sus piezas vitales y para Julio del mismo año, Don José Figueres dicto un decreto ejecutivo nombrándome administrador de Santa Rosa. A la fecha, creo que los únicos dos nombramientos por decreto que se han hecho son el de Mario y el mío. Gracias a esta acción, al instante comencé a trabajar como funcionario del SPN.

El decreto ejecutivo para la creación de Santa Rosa se firmó en Santa Rosa, el 20 de Marzo de 1971, con la participación del ministro del MAG Fernando Batalla Esquivel, dicho sea de paso, fiel representante del sector agrícola y ganadero. También estaban presentes Doña Karen Olsen de Figueres, José María Figueres, Daniel Oduber y mi persona, entre muchos otros, estudiantes y vecinos.

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El 8 de Mayo de 1970, don Pepe asumió la presidencia y para el día 15 del mismo mes, ya estaba de viaje en Santa Rosa. Nos visitó en la casona y de pronto se fue a almorzar a la casa de Carlos Acosta, a quien le teníamos un interdicto de posesión, ya que se había adjudicado ilícitamente 60 hectáreas del estado. La visita de Don Pepe a Don Carlos fue como un balde de agua fría para nosotros. El juicio continúo y se resolvió a nuestro favor nuestro. Gracias a ello, la finca fue restablecida al límite del Parque original.

A pesar de las solicitudes múltiples que le habíamos hecho al Sr.  Acosta, su ganado continuaba pastando dentro del parque y luego de la aprobación judicial, procedimos a tirar el ganado. Se repartió carne a los asilos, escuelas y hospitales de Liberia, hasta que los ganaderos dejaron de meter ganado al parque. En resumen, se dio solución al problema de los precaristas, se restituyeron las cercas, se sacó el ganado y nació Santa Rosa como el primer parque nacional, con pasos firmes.

Cuando nos enteramos que los precaristas querían tierras y estaban dispuestos a negociar su traslado, iniciamos el proceso de avalúos y el proceso fue tan bien coordinado que para Junio de 1970, ya habíamos trasladado 35 de las 36 familias fuera del parque, a la finca San Luis, propiedad del Instituto de Desarrollo Agrario (IDA) en Cañas, Guanacaste. Esta fue la primera alianza interinstitucional que produjo un resultado concreto en un parque nacional y que sentó un precedente. El IDA asumió las familias del Parque Nacional de Santa Rosa.

Un jeep tapa baja del 54, de la guardia rural de Liberia, fue el que desafió el invierno torrencial y venció los canjilones de barro camino al Valle Del Naranjo. Los ríos de poco caudal, estaban crecidos y el tapa baja recorría los 24 Km, desde El Naranjo hasta la Interamericana, cargado de personas, chanchos, gallinas, perros y tiliches, para posteriormente conducirlos hasta Cañas. Cuando el IDA analizo el perfil de los precaristas, definió que de las 35 familias, solamente 13 tenían derecho a tierras, sin embargo, como el IDA no administro el recibimiento, las 35 familias se metieron en la finca. Luego de muchas vicisitudes, el Parque se inauguró.

En el traslado de los ocupantes a hacia San Luis de Cañas, nos ayudaron mucho la Procuraduría y la Notaría del estado, que básicamente eran dos viejitos. El Notario era don Enrique Ocampo y el Procurador Agrario era don Víctor Aguilar Bulgarelli. Ambos señores eran como dos leyendas vivientes que contrastaban con la juventud de Mario y la mía. Un día viniendo a caballo, salíamos de Naranjo y nos estaba llegando la noticia de que el presidente de la Asamblea Legislativa,  Lic. Daniel Oduber Quirós, acababa de presentar un proyecto de ley para trasladar Santa Rosa al ICT. Lo irónico era que el Parque ni siquiera había nacido legalmente como tal y apenas acabábamos de sacar a los precaristas y las vacas. Oduber pensaba crear impuestos a los cigarrillos y al licor con el fin de generar fondos al ICT para que Administrara Santa Rosa. El Señor Ocampo y el Sr. Aguilar nos dijeron que estábamos perdidos porque Daniel Oduber era la persona política más poderosa del momento, era el Presidente del Congreso y muy probablemente sería el próximo Presidente de la República.

A pesar de que el ICT había comprado la Hacienda Santa Rosa, no la había administrado adecuadamente y la Ley Forestal establecía que los Parques Nacionales los administraba el MAG y no el ICT y por ello nosotros lo primero que le quitamos al ICT fue Santa Rosa. La herida se volvió a abrir, ya que el ICT no aceptaba el haber perdido Santa Rosa y por ello estaban utilizando la figura política de Don Daniel Oduber para recuperar este preciado territorio tan importante para la historia de nuestra nación, ya que representaba el campo de batalla en el cual los próceres de la patria habían derrotado al filibustero William Walker. La figura de Doña Karen entra en acción. Nosotros acordamos no darnos por vencidos hasta que el Presidente Figueres no firmara la Ley de traslado de Santa Rosa al ICT. Mario y yo tuvimos que dejar botada la biología de la conservación para ver como destruíamos un proyecto de Ley en el Congreso postulado nada menos que por Don Daniel Oduber.

Diplomáticamente, Mario, yo y un grupo de conservacionistas, le expresábamos a Don Daniel los inconvenientes de trasladar Santa Rosa al ICT, sin embargo él no quería ceder ante nuestras peticiones. Mario y yo diseñamos una estrategia de inteligencia para enfrentar la amenaza que se nos venía encima. Nos volvimos agentes para boicotear ese proyecto de ley y tomamos dos iniciativas para iniciar el plan: 1) convertir a Doña Karen en nuestra aliada incondicional y arma secreta y 2) informar a los afectados (cigarrillos y licor) del proyecto de ley, y como les iba a golpear el bolsillo. El Padre de Mario era miembro de la Cámara de Comerciantes y Detallistas y la Cámara se convirtió en un vocero para informar a todas las Cámaras de los impuestos que se les iba a cobrar a licor y cigarrillos. Inmediatamente todas las cámaras se comenzaron a oponer y el frente de oposición ante el proyecto de Ley comenzó a crecer a lo interno y externo de la curul parlamentaria. Además, Doña Karen comenzó a llamar y enviar mensajes a los diputados e informarles de lo perjudicial del proyecto propuesto por Don Daniel.

La labor nuestra fue tan eficiente que la mayoría del congreso se opuso al proyecto y este no salió de comisión. Le ganamos al más grande de la Asamblea una de las primeras batallas decisivas.

Don Daniel era propietario de la finca La Flor, vecina de Santa Rosa y le encantaba venir al Parque. Continuamente visitaba a Carlos Acosta, venía a ver a su ganado y otras veces venía a ver al personal del Parque. Una vez, tome una decisión que se convirtió en un pleito duro. Para llegar a su finca, Carlos Acosta utilizaba un camino que pasaba al frente de la casona histórica. Gracias a la participación del Movimiento Nacional de Juventudes y a un grupo de amigas de Liberia, logramos colectar algunas antigüedades para decorar la casona y prepararla para la inauguración. Además estábamos haciendo el Sendero del Indio Desnudo, el cual aún continúa operando. Durante este tiempo, recuerdo que en una noche escuchamos disparos. Salí a investigar y me encontré con que Carlos venia borracho haciendo escándalo y disparando al aire. Yo me fui detrás de el a pedirle que se comportara ya que se encontraba en un Parque Nacional y tenía muchos voluntarios.

Al día siguiente llego Carlos con Don Daniel Oduber. Carlos venía muy molesto conmigo, porque hacía varios días yo le había abierto un camino de acceso a su finca para que dejara de pasar por el camino que pasaba por la casona. Para evitar más conflictos con Carlos le cerré el paso por la casona y el reacciono furioso trayendo nada menos que a Daniel para que me ordenara a mí habilitar el camino tradicional.

Cuando Don Daniel llego, me lo lleve para que observara a los niños trabajando en el sendero. Él me contó que él había estado presente en las cuevas de Santa Rosa durante la contrarrevolución del 55 y le mostré los arreglos que le habíamos hecho a la casona. Le comente a Don Daniel que yo quería traer turismo a Santa Rosa y que la casona era el centro de interés del sitio. Le mencione que Carlos  perturba la paz y por eso yo le había abierto servidumbre por otro lado. No lo quería transitando cerca de la casona. “Carlos, Alvarito tiene razón, tienes que usar el otro camino”. Fueron las palabras de Don Daniel y murió el pleito por el camino.

La familia de Lupo y Juanita y yo vivíamos en la Casona. Sin embargo, ya el sitio comenzaba a ser visitado por turistas y tuve que tomar la decisión de construir una oficina y viviendas fuera de la casona y luego se inició la construcción de la administración en el sitio actual. Gracias a la asistencia de 20 voluntarios del cuerpo de paz, en 1971 pedí permiso para concluir mis estudios universitarios. Algunos de los voluntarios llegaron luego a tener puestos en Estados Unidos y mi relación con algunos de ellos continuo. Algunos de los compañeros de aquellos días fueron Steve Cornellius, herpetólogo especialista en tortugas, Allan Moore quien trabajo en el Poás y otros Parques y Kurt Frazier y su esposa, quienes estudiaban primates y muchos otros hombres y mujeres más.

La participación de estos voluntarios norteamericanos se dio gracias a nuestros contactos con el director del Cuerpo de Paz y el Departamento de Relaciones Internacionales del Servicio de Parques Nacionales, el cual era muy comprometido con la conservación en otros países. Estas dos instituciones, el AID (Agency for Internacional Development por sus siglas en ingles) y nosotros, negociamos un paquete muy interesante. El AID pagaba el programa, el servicio de Parques de brindaba sabáticos y el Cuerpo de Paz nos los enviaba a compartir la experiencia que habían adquirido en el Servicio Norteamericano de Parques. Había planificadores, administradores, científicos, impartía talleres de interpretación, etc. y nos acompañaron en todo tipo de labores conservacionistas. Era algo así como lo que los norteamericanos llaman un “Win to Win situation”; un programa en el que todos ganábamos.

Alrededor de 1973, el gobierno comenzó a contratar personal y el presidente Jimmy Carter cambió los programas de conservación apoyados por el cuerpo de Paz y el foco de interés de la organización fue dirigido a los Derechos Humanos. Para ese entonces, ya el SNP estaba un poquito más consolidado, gracias a la labor colosal de Doña Karen. Fueron cuatro años de batallas muy duras, en los que sentamos los primeros precedentes donde Don Fernando Batalla, Ministro de Agricultura y fiel ganadero no le veía futuro al turismo.

Alrededor de 1973, una sequía muy severa, llevo a la ganadería a una crisis catastrófica. El ganado empezó a morir y Don Fernando o uno de sus asesores, invento que Santa Rosa estaba llena de heno y que para aliviar la crisis era cuestión de hacer pacas para dárselas a los ganaderos. Desde luego, yo me opuse categóricamente al proyecto. Hasta que un día llego un telegrama del Sr. Batalla ordenándome que me trasladara de la noche a la mañana al Volcán Poás. Me trasladó del calor incandescente al frío pavoroso. Vernon Cruz, un horticultor que se encontraba administrando el volcán Poás, fue trasladado a Santa Rosa.

Desde las cumbres uno ve mejor y por ello, mi paso por el Volcán Poás produjo en mi mente un milagro o un cambio radical. Pase de verme envejeciendo en Santa Rosa, a ver un país que necesitaba un sistema de Parques Nacionales y no solo un Parque o dos. Desde aquí veía otros volcanes, los Bajos del Toro, Sarapiquí, los Océanos. Con esta decisión, sin pretenderlo, Don Fernando Batalla se había convertido en un catalizador para la creación del sistema de áreas protegidas como lo conocemos hoy.

El proyecto de henificación continúo con Vernon. Las pacas se almacenaron en Liberia, pero debido al mal manejo que se le brindo, se calentó y se quemó. El escándalo llego a grandes proporciones, el colegio de biólogos se vio involucrado y finalmente el proyecto tuvo que suspenderse. En 1973, luego del Poás, gracias a una beca de la Organización de Estados Americanos (OEA), salí hacia la Escuela de Recursos Naturales de la Universidad de Michigan, USA, para realizar estudios de maestría.

En 1974, estando yo en Michigan, hubo elecciones en Costa Rica y Mario me llamo para darme las noticias de que Oduber había quedado de Presidente. Temíamos que fuera a tomar represalias contra el SPN, debido al incidente en el cual Mario y yo le habíamos boicoteado el proyecto de Ley para pasar Santa Rosa al ICT. En 1974 prácticamente nos escondíamos de Oduber. De pronto un día me lo encontré en las gradas del CATIE y me pregunto dónde estaba trabajando. En voz bajita le dije que estaba en el Servicio de Parques y me dijo que pasara a hablar con él. Antes de la reunión me preocupé mucho por que esperaba lo peor, sin embargo, los relámpagos que yo esperaba, se convirtieron en agua bendita. Sus primeras palabras fueron: “Alvarito, que puedo hacer por usted y que puedo hacer por ayudar los Parques Nacionales?”.

Aquí empezaron los años de oro de Don Daniel. Durante su periodo gubernamental de 1974-78, Daniel pasó de ser del malo de la película, a mi más preciado héroe hasta el día de hoy. Comenzamos a describir crear plazas, ya que no existían. Daniel firmaba todas nuestras peticiones y la institución creció tan explosivamente que se nos volvió un problema manejarla, ya que no teníamos la experiencia. Con respecto a Parques Nacionales, Don Daniel prácticamente nos dijo díganme que hago y como lo hago. Como Daniel era un presidente tan poderoso, lo que él decía se hacía y ello benefició mucho al SPN. Por mandatos directos de Daniel, las viejas instituciones se unieron y le abrieron espacio al SNP que venía naciendo.

Episodio cuarto. Salvando el Parque Nacional Corcovado

Referencia

 Sáenz Y. (Sin publicar). Memorias de un Héroe Llamado Guarda Parques. San José-Costa Rica