¿Qué significa que las emisiones de GEI de una empresa estén alineadas con el Acuerdo de París?


En un mundo donde la presión por actuar frente al cambio climático es cada vez mayor, los compromisos empresariales en materia ambiental han dejado de ser voluntarios para convertirse en un imperativo estratégico. Uno de los conceptos más relevantes en esta transición es la alineación de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) con el Acuerdo de París. Pero ¿qué significa exactamente?

El Acuerdo de París, adoptado en 2015, establece un objetivo global: limitar el aumento de la temperatura media del planeta muy por debajo de los 2 °C y hacer esfuerzos para no superar los 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales. Alcanzar este objetivo requiere una transformación profunda de la economía global, donde las empresas juegan un papel central.

Cuando una empresa declara que sus emisiones están alineadas con el Acuerdo de París, está afirmando que sus operaciones, productos y cadena de valor siguen una trayectoria de descarbonización coherente con la meta de 1,5 °C. Esta afirmación, sin embargo, no puede ser genérica ni simbólica. Requiere evidencia técnica, compromisos verificables y una hoja de ruta clara.

¿Qué implica esta alineación?

  1. Reducciones absolutas de emisiones
    La empresa debe reducir sus emisiones de GEI (Alcance 1, 2 y, cuando corresponda, 3) en valores absolutos, no solo en términos relativos por unidad de producción. Las reducciones deben ser consistentes con los presupuestos globales de carbono definidos por la ciencia climática.
  2. Metas basadas en ciencia (SBTs)
    Las metas deben estar validadas o diseñadas según metodologías del Science Based Targets initiative (SBTi), que aseguran que las metas empresariales son compatibles con escenarios de 1,5 °C.
  3. Plan de transición climática
    La empresa debe contar con un plan técnico, financiero y operativo que oriente sus decisiones hacia la neutralidad de carbono. Esto incluye inversiones en eficiencia energética, energías renovables, rediseño de productos, innovación tecnológica y cambios en modelos de negocio.
  4. Transparencia y rendición de cuentas
    La medición y reporte periódico de emisiones se debe realizar según estándares internacionales como el GHG Protocol. Además, la divulgación debe ser pública y formar parte de marcos como los Estándares NIIF S2 o las recomendaciones del TCFD.
  5. Uso responsable de compensaciones
    Si bien las compensaciones pueden jugar un rol complementario, una empresa alineada con París no basa su estrategia climática en la compra masiva de créditos de carbono, sino en la reducción directa de sus emisiones.

¿Por qué es importante?

Alinear las emisiones con el Acuerdo de París no es solo una respuesta ética o ambiental; es una decisión estratégica y de competitividad. Los inversionistas, reguladores, consumidores y empleados exigen cada vez más compromisos climáticos serios, medibles y verificables. En este contexto, las empresas que no tomen medidas corren el riesgo de perder acceso a mercados, capital y legitimidad.

En contraste, aquellas que se alinean con el Acuerdo de París no solo gestionan mejor sus riesgos climáticos, sino que también acceden a oportunidades de innovación, financiamiento sostenible y liderazgo reputacional en una economía en transición.

Decir que una empresa está alineada con el Acuerdo de París no es una declaración de intenciones: es un compromiso técnico, financiero y operativo con un futuro bajo en carbono. Es, en última instancia, una muestra de responsabilidad corporativa que contribuye a garantizar un planeta habitable para las generaciones presentes y futuras.

Referencias