¿Cómo deben responder las empresas al llamado por la biodiversidad? El nuevo indicador del Marco de Kunming-Montreal



La pérdida de biodiversidad ya no es un asunto exclusivo de científicos y conservacionistas. Hoy, empresas, bancos e inversionistas deben asumir un papel más activo para frenar el deterioro de la biodiversidad. Así lo establece el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, adoptado en 2022 durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad. Entre sus metas, destaca un objetivo clave para el sector privado: garantizar que las empresas divulguen sus riesgos, dependencias e impactos sobre la biodiversidad.

Este compromiso está contenido en la Meta 15 del marco, que busca transformar los patrones de producción y financiamiento empresarial. Para lograrlo, se promueve que las grandes empresas, corporaciones transnacionales e instituciones financieras informen de forma periódica y transparente cómo sus operaciones y decisiones afectan a la biodiversidad.

El instrumento para medir ese avance es un nuevo indicador global: el número de empresas que divulgan públicamente información sobre sus vínculos con la biodiversidad.

¿Qué se espera de las empresas?

Este indicador no solo evalúa el número de empresas que generan reportes ambientales. Va más allá: exige que identifiquen y comuniquen tres aspectos fundamentales:

  1. Riesgos relacionados con la biodiversidad, que pueden ser ecológicos (como la pérdida de hábitats), legales (por demandas por daños ambientales) o estratégicos (vinculados a nuevas regulaciones o cambios de mercado hacia prácticas más sostenibles).
  2. Dependencias, es decir, cómo sus actividades dependen de los servicios que proveen los ecosistemas, como el agua, la polinización o la calidad del suelo.
  3. Impactos, tanto negativos como positivos, directos o indirectos, que sus operaciones generan sobre la biodiversidad y los ecosistemas.

Esta divulgación debe realizarse de forma periódica y alinearse con normas, leyes o estándares reconocidos. Entre ellos se encuentran iniciativas como el Global Reporting Initiative (GRI), el Grupo de Trabajo sobre Divulgación Financiera Relacionada con la Naturaleza (TNFD), o marcos regulatorios como la Directiva de la Unión Europea sobre Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD).

¿Por qué es importante?

Históricamente, muchas empresas han operado desconectadas de los límites ecológicos de nuestro planeta. Esta desconexión ha contribuido a la degradación ambiental que hoy amenaza las mismas bases sobre las que se sustentan las economías. Al exigir la divulgación de riesgos e impactos, la Meta 15 introduce una lógica de responsabilidad y transparencia que permite:

  • Identificar áreas críticas donde se requieren medidas de mitigación o restauración.
  • Reducir progresivamente los impactos negativos sobre la biodiversidad y aumentar los positivos.
  • Brindar a los consumidores información útil para adoptar patrones de consumo más sostenibles.
  • Ofrecer a los gobiernos herramientas para diseñar regulaciones efectivas y direccionar inversiones hacia sectores más sostenibles.

¿Cómo se mide y quién lo reporta?

Para que una empresa cuente dentro del indicador, debe ser reconocida a nivel nacional como “grande” y publicar información clara y accesible al público sobre sus riesgos, dependencias e impactos relacionados con la biodiversidad. Este informe puede elaborarse a nivel de grupo empresarial o bien a través de subsidiarias y franquicias. Lo fundamental es que exista una divulgación formal, verificable y periódica.

Sin embargo, uno de los grandes retos es que aún no existe un sistema consolidado a nivel global que recopile esta información de forma centralizada. La mayoría de los países no cuenta con una entidad específica responsable de su seguimiento, lo cual representa una brecha significativa para monitorear avances reales.

Hacia una nueva cultura empresarial

Este indicador de la Meta 15 representa una oportunidad para que las empresas den un paso adelante en la transición hacia modelos más sostenibles y resilientes. No se trata solo de cumplir con un requisito técnico, sino de reconocer que los negocios no pueden prosperar en un planeta degradado.

La biodiversidad no es solo un bien común: es también una fuente de riesgos financieros, de ventajas competitivas y de innovación para el sector privado. Por ello, medir y divulgar cómo una empresa interactúa con la biodiversidad ya no es una opción, sino una necesidad estratégica.

Fuente: Indicadores para el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. CBD/COP/DEC/15/4 y  CBD/COP/DEC/15/5